Wednesday, August 10, 2016

1. El reencuentro con las estrellas.

EL REENCUENTRO CON LAS ESTRELLAS.
Camino a ninguna parte, pero bajo la Vía Láctea (1)



   Vuelves como casi cada verano. Después de esa larga pausa laboral. Al refugio de tu infancia. Al cascarón. Son unas 10 horas de viaje en coche. Mucho tiempo. A veces, demasiado poco. La vida y sus tiempos.
   Por la noche te sientas en el pequeño patio que hay al lado de la vieja casa de madera. Te sientas en la silla de plástico comprada a buen precio en uno de esos supermercados de las ciudades, que evitas pisar más de 10 horas contadas a partir de un punto imaginario en tu memoria. Y vuelves a la idea de que te sientas en ella. Sobre la silla comprada a buen precio.
   El cielo sobre tu cabeza. Y no te es indiferente. Es infinito y tus ojos no lo abarcan. Ni ganas.
   Lo miras con respeto.
   Ojos desafiando estrellas.
   Un reencuentro.
   Aviones prezosos juegan a mezclarse con ellas.
   No hay nada más absurdo.
   Y, en el silencio, ecos de voces de risas del pasado. Esperando. Esperando para contar estrellas fugaces. Y risas de niños de fondo y un ladrido lejano de perro.
   Hoy conté cuatro. Mañana volveré. Volveremos. Al mismo lugar, bajo el mismo cielo de verano en el mismo pueblo donde jugamos cuando fuimos adolescentes. En el mismo lugar, bajo el mismo cielo. Viendo aviones diminutos surcando la Vía Láctea, bajo el crepúsculo hermoso de cuatro estrellas fugaces.
   La cabeza hacia atrás en difícil equilibrio sobre la silla de plástico. Cielo nocturno ejerciendo ley de gravedad invisible. Sonríes. No hay nada más sincero que el cielo mirándote desde lo alto. Desde allí arriba. En silencio. Haciéndote darte cuenta de lo pequeño que puede ser un ser humano. Como tú, como yo. Y como todos los que nos precedieron bajo ese mismo cielo y en ese pueblo al que vuelves casi cada verano.
 

CAMINO A NINGUNA PARTE, PERO BAJO LA VÍA LÁCTEA (Falso diario de viaje)


"La piel es la frontera que divide el exterior del interior. 
Piel adentro todo es cuerpo y mente. 
Piel afuera, los caminos se nos aparecen"


Falso diario de viaje de J. M. Vara

Tuesday, June 28, 2016

NO EXISTEN LAS ISLAS



No existen las islas.
 
















Las islas interiores no existen,
la sensación de vacío quizá sí...
...lo imaginario funciona,
pero en un momento de combustión
todo se puede hacer añicos,
como si costara tanto predecir las cosas...
Entramado neurótico
de conciencia criminal absurda,
que te recuerda obstinadamente
que las islas interiores no existen,
y mucho menos aquellas
que nos permitan
refugiarnos
de nosotros mismos.


Foto:  La Lobera- Isla Espiritu Santo, Baja California Sur
(El término de busca en Google fue el de "NO ISLA")





Friday, June 24, 2016

HELTER SKELTER.

HELTER SKELTER
Recientemente me han publicado aquí:





HELTER SKELTER

“Dices que tienes una solución verdadera
Pero sabes
A todos nos encantaría ver el plan”

Revolución 1. The Beatles

   La música en el aire. Sobre mi cabeza. Del aire pasa al interior de mi cabeza.
   (Descontrol Descontrol Descontrol Dime, ¿no quieres que te lo haga? Bajo rápido pero no dejes que te rompa Dime, dime, dime la respuesta Quizá seas una amante pero no sabes bailar ¡Cuidado! Descontrol Descontrol Descontrol)
   Fractura. Ruptura. Quiebra. Homeostasis. Nunca la tuve. El único equilibrio se basa en la combinación aleatoria de neurotransmisores en mi cerebro. Química bastarda. Inhibiendo. Inhibiendo.
   (Cuando llego abajo vuelvo a subirme al tobogán  Allí me paro, me giro y me tiro Hasta que llego abajo y te vuelvo a ver Dime, ¿no quieres que te ame? Bajo rápido pero estoy mucho más arriba que tú Dime, dime, dime, venga, Dime la respuesta  Quizá seas una amante pero no sabes bailar Descontrol  Descontrol  Descontrol)
   Me hablaste de aquel ritual y yo simulé que no te creía, que no me resultabas convincente. Me hablaste de cosas antiguas, de círculos que se devoraban a sí mismos y de demonios interiores que se retorcían sobre la tela áspera de tus cuadros. No te creí, insistí en no creerte como simple mecanismo de defensa… pero, entraste en mi vida como un jirón de niebla por una ventana abierta en mi cerebro a altas horas en una noche líquida.
   Ayer tuve un fragmento de pesadilla adherido a mis neuronas. Nunca tengo sueños completos. Creo que es mejor así. Para todos los que habitamos en mi cerebro.
   Abortos oníricos.
   Anoche soñé con el infierno. Un infierno abovedado y oscuro cuajado de arcos estilo románico. Y lenguas de fuego iluminando de rojo tiniebla los infinitos corredores serpenteantes de mi Hades personalizado. Piscinas de agua hirviendo con cuerpos sumergidos retorciéndose sobre sí mismos en espirales de agonía infinita y anhelada. Cuerpos desnudos, abrasados, fundiéndose con otros cuerpos, que parecen moverse como marionetas manejadas por titiriteros ciegos. Más allá, chorros de agua helada y saunas donde los más abyectos de los demonios inician en imposibles tormentos sexuales a las almas recién caídas, para advertirles que lo peor todavía está por llegar.
   Lo peor. Tu llegada. Inhibiendo. Inhibiendo.
   (Descontrol Descontrol Descontrol Dime, ¿no quieres que te lo haga? Bajo rápido pero no dejes que te rompa Dime, dime, dime la respuesta Quizá seas una amante pero no sabes bailar ¡Cuidado! Descontrol Descontrol Descontrol)
   Mi visión del infierno está asociada a ti. Por eso te imagino semidesnuda tirada en el suelo, aparentando frágil y vulnerable inocencia. Esperando un movimiento en falso por mi parte. Inhibiendo. Inhibiendo. Fractura. Ruptura. Quiebra.
   Tus bragas negras absorbiendo la luz. Oscuridad. Tiniebla. Cáncer emocional. Devorándome por dentro. Deseo. Tortura. Tormento. Sexo violento. Ego pervertum. Tú.
   (¡Cuidado! Porque aquí llega Cuando llego abajo vuelvo a subirme al tobogán Ahí me paro, me giro y me tiro Hasta que llego abajo y te vuelvo a ver Dime, ¿no quieres que te lo haga? Bajo rápido pero no dejes que te rompa Mira que rápido baja Sí, muy rápido, sí, muy rápido ¡Tengo ampollas en los dedos!).
   Y viniste a la habitación del dolor en un instante de duda onírica y me pediste que te atara como si fueras Jesucristo e improvisara una cruz humana en la cabecera de mi cama, -viejo reducto de actos blasfemos-. Me pediste que  te amordazara y que te quitara la ropa con desprecio, desgarrándola con la violencia marchita de un animal herido de muerte,
   (ausencia total de misericordia y Descontrol Descontrol Descontrol )
   y apagué todas las luces salvo las del alma y te observé con ojos de perturbado…miré tu cara, tu nariz, tu frente, tus labios mudos, ansiando, tal vez, un arrebato de furia, un destello de lujuria, pero tus ojos me inmovilizaban, y también el agujero negro de la aureola vertiginosa de tus pezones… y, luego, derramándose poderosa sobre nosotros la oscuridad, parida por cientos de demonios turbulentos, nos tragó como boca infectada de fiebres, densa como semen resbalando muerto entre tus muslos de Jesucristo blasfemo.
   (Helter skelter helter skelter Helter skelter. Will you, won't you want me to make you I'm coming down fast but don't let me break you Tell me tell me tell me the answer You may be a lover but you ain't no dancer. Look out helter skelter helter skelter Helter skelter)
   La música en mi cabeza. Dentro de mi cabeza. Y la escupo. De la cabeza vuelve a pasar a la densidad invisible de un aire raro. La música en el aire.
                                                                                                                      FIN

COSAS QUE ME RECUERDAN "LA ZONA MUERTA"


COSAS QUE ME RECUERDAN "LA ZONA MUERTA"

Mírame





















Papi, Papi
Mírame en una habitación de hotel
Mira mi silueta mientras voy de ciudad en ciudad
Mírame viendo pornografía
Mira cómo hablo con mis amigos y con mi familia
Sé que me amas
Porque siempre estás observándome
Protegiéndome del mal
Protegiéndome del terrorismo
Protegiéndome de los pederastas
Protegiéndome del mal
Mírame en una habitación de hotel
Mira mi iris mientras voy de ciudad en ciudad
Mírame viendo pornografía
Mira mi historial médico
¡Papi! ¡Papi!
Pues estoy involucrada en el mal
Pues estoy involucrada en el terrorismo
Pues estoy involucrada con los pederastas
Pues estoy involucrada en el mal


http://elpais.com/elpais/2016/05/07/tentaciones/1462616029_227019.html

y "lA ZONA MUERTA":
http://www.excodraeditorial.com/web/Lazonamuerta.html

PRÓLOGO de la escritora ADRIANA BAÑARES:


¿QUIÉNES FUERON LOS CABRONES QUE ASESINARON LA TERNURA?

Ey, Alicia, ¿por qué huyes? ¿Qué crees que encontrarás a través del espejo? No creas que puedes escapar de los recuerdos. Recuerda que soy capaz de ver a través de la piel y desde aquí aún puedo ver en tus ojos el color del miedo. Tu cuerpo repleto de monstruos, se te pegan como sanguijuelas. ¿Sientes cómo absorben tu vida?

Ey, Alicia, ¿sabes cómo llamo yo a tu trastorno? Carcoma emocional. Escucha bien dentro de tu cabeza. ¿La oyes roer? Ávida de recuerdos vergonzosos te corroe. ¿Crees que podrás huir de lo que fuiste? Por mucho que corras tu conciencia gritará “Soy culpable”. Tu alma ya está demasiado sucia como para poder sobrevivir con dignidad a la muerte.

Ey, Alicia, sabes bien qué ocurrirá cuando termines. Despertarás en un charco de podredumbre. Te mirarás al otro lado del espejo y lo comprenderás, por fin, que el demonio eres tú y el sueño de ser Erika habrá terminado.

Bajo la luz naranja del eterno domingo de resurrección te verás desnuda y sola, condenada por tu deseo. Torturada por los recuerdos, aún, a pesar de todo. Ansiando desde lo más profundo de tu ser volver a ser carne para disfrutar del sexo más violento.

Ego pervertum.

Tú. Alicia. Verás pasar al conejo con su enorme reloj, y en tu angustia sin final sabrás que el tiempo ya no tiene sentido.

La luz naranja se apagará y, en las sombras, demonio inmoral, te ocultarás pariendo cientos de los tuyos. Cientos de demonios interiores que habrán de torturarte por siempre jamás sin que tú puedas repudiarlos. Porque ante todo aún temes la soledad tanto como a ti misma.

Ey, Alicia, date la vuelta y ven conmigo.

No temas.

Papá cuidará de ti.


https://vimeo.com/165211145 

 


Monday, June 20, 2016

EPÍLOGO NO AUTORIZADO A REPÓKER DE REINAS



EPÍLOGO  NO AUTORIZADO A REPÓKER DE REINAS

(Gracias infinitas a Ana Patricia Moya, que me pidió un epílogo y me permitió leer en primicia este tremendo libro. Que luego no se incluyera el texto es lo de menos)





















1.
A MODO DE EPÍLOGO PARA REPÓkER DE REINAS.


Repóquer, repóker
1.     nombre masculino
En el juego del póquer, combinación de cinco cartas o cinco dados del mismo valor.

“Las antologías exclusivamente de mujeres poetas son un apartheid, una segregación que no sirve para vender más libros, ni para que se lea a más mujeres, ni para dar voz a nadie. No nos engañemos, son pura apariencia. Y opino que ojalá dejen de hacernos comulgar con ruedas de molinos. Que llamemos a las cosas por su nombre.”
Nares Montero

   Si me  paro a pensar en cual es el factor que une todo esto, lo que de alguna manera establece un vínculo que quizá sólo tiene sentido dentro de mi cabeza es el trauma. Trauma como rompecabezas anárquico en esencia. No quiero decir con ello que todas las chicas de repóquer de reinas estén traumadas, pero sí que he apreciado algo en su arte que parece nutrirse de ello, del trauma… o de lo que Crista Smith apunta en su frase: "Eyacular el poema perfecto que derrumbe y destroce al paraíso oscuro de la pérdida".
   Ana Patricia Moya me pide que haga un epílogo para este libro, para este repóquer de reinas, esa combinación de escritoras con el mismo valor… a saber: Ada Menéndez, Ana Vega, Lucía de Fraga, la propia Ana Patricia Moya y Layla. Pues si eso es lo que quiere ahí va:

Reina 1: Ada Menéndez. “La noche del cazador”.
   Esta es la noche del guateque, esta es la noche del cazador. Esta es la noche en que jugamos a la ruleta rusa todos los veteranos del Vietnam. Esta es la noche en la que yo, mujer educada y contundente, les hablo despacio como sólo se le habla a un niño, después de una invitación al vacío en los ojos del mar muerto. Esta es la noche. Esa noche.
   Esta es la noche de aporrear baquetas invisibles sobre espacios tímidos donde mis piernas sólo están abiertas para ti y para todos los veteranos del Vietnam que juegan a la ruleta rusa la noche del cazador, mientras la Dolce Vita de Fellini se cobija bajo mi árbol en esta fiera noche de tormenta, donde los adioses son y serán sólo para siempre. Esta es la noche. Esa noche.
   Esta es la noche donde pondremos el taxímetro a cero y ofertaremos nuestros cuerpos desnudos sin caretas, sin roles, sin nombre ni apellidos, ni huella digital, ya que esta es, definitivamente, la noche. La noche del cazador. Y el cargador está repleto de balas. Esta es la noche. Esa noche en que jugamos a la ruleta rusa todos los veteranos del Vietnam. La noche donde se cuaja el ansia, el ansia de no tener.

Reina 2: Ana Vega. “El ansia de no tener, del abandono a secas”
   El ansia de no tener, del abandono a secas. La sombría ausencia de quien existe tanto, pero no está. La ausencia. La carencia en sí. La nada absoluta. Números que no sirven y no querer ver nada más. La ausencia. Herida. Rota. Ausencia del gesto. La nada. Gritar sin voz. No saber nombrar. Números que no sirven una vez más y haber olvidado cómo se quiere. No sentir porque yo, carne y sangre de tu vida, guardo la memoria de tu adiós en mi regazo, junto al ansia de no tener, del abandono a secas, con esa sensación de batalla perdida. Cuando siento que poco a poco nada tiene sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar,
   (los más cuerdos entonces)
   que tienen el triunfo asegurado. Benditos sean aquellos que han logrado sobrevivir al destierro. Ese destierro. Ese ansia de no tener, del abandono a secas. Benditos como ese momento, que todo hombre y toda mujer deben superar, ese momento posterior al adiós extremo en que el alma sufre un estado muy particular, más allá del ansia. El ansia de no tener, del abandono a secas. Y tal vez sea esta noche donde pondremos los taxímetros a cero para jugar a la ruleta rusa con los veteranos del Vietnam.

Reina 3: Lucía de Fraga. “Mírame”.
   Mírame. Más allá del revolver cargado de balas que usan los veteranos de ese Vietnam cada vez más ausente, y más cercano del abandono a secas. Por eso te digo: mírame.   No te avergüences de mi impúdica figura. No ladees la cabeza y clava en mí tu mirada más concupiscente. Mírame con los ojos febriles del adolescente. Te ha vencido el veneno de la hermosa flor abierta para ti, sólo para ti. Mírame con la boca del sediento en medio del mar, porque, en el fondo, sabes lo que soy: una sirena que escapa a sus eslabones, aunque en tu deseo me comas el alma. Y aunque yo ya no sienta nada cuando con tu mano buscas el milagro de mis bragas mojadas debajo de la falda. Mírame, porque yo ya no soy tu esclava, ni tu sumisa amante. Mírame, te digo, ya que ahora soy la mujer con alas de cuervo, la que destila lágrimas negras y borrosas al final de una función sin público, la que se ganó a pulso el falso título de “mujer fatal” y todos la creyeron… y que, en el fondo, no es más que una niña asustada, sola en una caverna de sombras donde consiguió vencer al miedo. Sola, como siempre. Por eso te lo pido, que me mires. A los ojos. Al centro del huracán de mis pupilas, porque ahora esa mirada, la mía, es la que hace temblar al Infierno. Mírame. Y sucumbe al veneno de mi hermosa flor abierta en canal para ti, ya que yo también soy de las que siento que poco a poco nada tiene sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar,
   (los más cuerdos entonces)
   que tienen el triunfo asegurado.

Reina 4: Ana Patricia Moya. “Sólo tengo lo necesario”.
   (Suena el eco sordo de un disparo)
   Sólo tengo lo necesario esta madrugada de los falsos poetas porque ya llegué al final del camino honesto. Sólo tengo la deslealtad de los antiguos amores porque de ahí brota la pureza del poema desnudo. Sólo tengo un abrazo infinito que te ampare de este perpetuo invierno, porque hice todo lo que tenía que hacer.
   -Jugué a la ruleta rusa con  todos los veteranos del Vietnam.
   -Guardé la memoria de tu adiós en mi regazo.
   -Ser una niña asustada, sola en una caverna de sombras donde conseguí vencer al miedo.
   (porque hice todo lo que tenía que hacer)
   sólo tengo el recuerdo de la existencia del principito como la mayor mentira de mi infancia. Y sólo tengo la sensación, como dijo Peter Pan, de que sólo los desamparados son dueños de la poesía más pura, que es aquella que brota del dolor. Y, también, de que los adultos son niños eternos que tratan a hombres y mujeres como muñecos rotos exiliados en un sucio trastero de desilusión, porque yo ya hice mi parte, porque yo ya hice todo lo que tenía que hacer, que no es otra cosa que pensar que sólo tengo lo necesario en esta madrugada cuajada de falsos poetas, puesto que ya llegué al final del camino honesto, ese camino donde brota la pureza del poema desnudo, ese que te hace fuerte. Si, sólo tengo lo necesario para decir que lo tengo. Y ofertaremos nuestros cuerpos desnudos sin caretas, sin roles, sin nombre ni apellidos, ni huella digital, ya que esta es, definitivamente, la noche. La noche del cazador, donde nada tiene sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar.

Reina 5: Layla (repóquer de reinas) “Somos niños alucinados expuestos a fiebres perversas”
    Somos niños alucinados expuestos a fiebres perversas. Somos Los suicidas entran en la muerte con las manos amputadas por el peso de los candiles.
   (los suicidas son obligados a arrastrar decenas de cencerros atados a sus botas, de ahí que los médicos practiquen sangrías a los melancólicos que acarician sogas cuando cae la noche)
   Somos las interferencias del televisor. Somos los caballos de la locura que no has de temer. Y como cada noche, las cabezas de los poetas mexicanos susurraban un veneno distinto a la muchacha, la muchacha que había sido niña asustada, sola en una caverna de sombras donde consiguió vencer al miedo. Sola, como siempre. Como esos niños alucinados expuestos a fiebres perversas de veteranos del Vietnam.
   Somos los ángeles de alas membranosas que habían atado a las muchachas a las vías del tren y antes de eso a postes bajo los que encendían hogueras. Somos los ángeles de rodillas supurantes seguían corriendo por los tejados hasta que llegaba una tormenta. Somos vacilantes como los escritores ciegos vestidos por sus madres o los ancianos que dejan crecer sus cabellos y los arrastran por el suelo y los guardan en los cajones de su mesilla de noche. Somos la costumbre de los muertos de murmurar en la tumba los días de tormenta. Somos la excesiva producción de polen de las adormideras. Somos la domesticación de las babosas en medio del invierno. Somos las ideas de suicidio que crecían en la cabeza de las enfermeras.
   Somos, en definitiva, la noche del guateque, la noche del cazador. Somos la noche en que jugamos a la ruleta rusa todos los veteranos del Vietnam, donde nada parece tener sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar.


José Manuel Vara
9 de Marzo del 2016

   -

  
  
  

 2.





EPÍLOGO  NO AUTORIZADO A REPÓKER DE REINAS
Libro coordinado por Ana Patricia Moya
Subtítulo:
Volver y escapar de la densidad de la comunicación cero, pero aparente.
   El placer. El placer de regresar al útero de lo casi invisible.
   Escapar de la densidad de la comunicación cero, pero aparente. Black Mirror. El principio del fin.

   Volver a ese momento íntimo...

   A esa poesía descarnada escrita por mujeres que son fieras de sí mismas. Fieras de una sociedad que no derrama una lágrima por ellas.

   Hace poco me han invitado a hacer un epílogo para un libro de 5 poetas. Intensas, tremendas, sinceras, viscerales o no, pero auténticas e incorruptibles. Sí, En breve se editará un libro digital cojonudamente ovárico... 5 poetas, 5 maneras de ver el mundo, 5 vísceras desparramadas en forma de verso o de letra manchada de emoción y desgarro...

    El primer acercamiento al epílogo lo he hecho visceral, pero no sirve. El poder de lo convencional nos seduce. Pero, recuerdo que dejé de ser convencional hace años... y desde que trabajo en lo que trabajo le he perdido completamente la pista a esa palabra... a ese término que huele a "convencional". Pero, entiendo a la editora, ese diamante en bruto en medio de la mediocridad del momento actual que vivimos en que TODO EL MUNDO DICE QUE ES POETA...
   De hecho, yo en breve, dejo un club al que quiero mucho... pero, todo en la vida son ciclos y hay que reconocer cuando llega el tuyo, tu propio fin... como buen "esquimal de los de antes"... ese harakiri emocional, ese ave fénix que, en el fondo, renuncia a serlo...
   Ya no hay generaciones, generaciones de nuevos escritores que digan algo que conmueva a la humanidad, porque la humanidad murió, ya que sólo quedamos cuatro que en el metro leemos libros... ese volver a leer, ese redescubrir el placer del escapismo que la ficción puede proporcionarnos... todavía... ese  volverr y escapar de la densidad de la comunicación cero, pero aparente.
   Volver a ese momento íntimo.
   Y NO DIRÉ NOMBRES ESTA VEZ, como en esa película aparentemente francesa donde los amantes follan sin decirse los nombres... porque lo de debajo de la piel quema... de forma irreversible.

   ¿Y qué coño dicen esas poetas que lo son?
   Cosas como las que siguen:

   "Somos niños alucinados expuestos a fiebres perversas. Somos la excesiva producción de polen de las adormideras. Somos la domesticación de las babosas en medio del invierno. Somos las ideas de suicidio que crecían en la cabeza de las enfermeras. Somos la noche en que jugamos a la ruleta rusa todos los veteranos del Vietnam, donde nada parece tener sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar."

   Y yo aquí, sentado frente a esta pantalla de ordenador absurdo no dejo de pensar en el entramado neuronal de estas poetas, tan brutales, tan descarnadas, tan sabias, tan sinceras...

Y doy las gracias por ciertas propuestas que me hacen abrir universos olvidados en otras redes alternativas, que no dejan de serlo porque el abismo de la fagocitación infinita se abra a nuestros pies, tan frágiles, tan ansiosos de tierra fértil y caliente, que cobije nuestras miserias... esas que ciertas poetas abonaron para hacernos la vida más llevadera... esa vida saturada de poesía emocional tan necesaria como la idea de "Eyacular el poema perfecto que derrumbe y destroce al paraíso oscuro de la pérdida", que diría mi querida y respetada
Crista Smith.
Gracias intensas a
Ana Patricia Moya, por tener el honor de descubrir universos al alcance de ojos inquietos, aventureros y arriesgados.


¿Y qué coño dicen esas poetas que lo son?
   Ada Menéndez, Ana Patricia Moya, Ana Vega, Lucía Fraga y Layla Martínez.
   Quizá nos digan cosas como las que siguen:

    Esta es la noche en la que yo, mujer educada y contundente, les hablo despacio como sólo se le habla a un niño, después de una invitación al vacío en los ojos del mar muerto. Esta es la noche. Esa noche. La noche donde se cuaja el ansia, el ansia de no tener. La sombría ausencia de quien existe tanto, pero no está. La ausencia. La carencia en sí. La nada absoluta. Cuando siento que poco a poco nada tiene sentido, salvo para los locos, los salvajes, los que no se dejan domesticar,
   (los más cuerdos entonces)
   que tienen el triunfo asegurado. Y aunque yo ya no sienta nada cuando con tu mano buscas el milagro de mis bragas mojadas debajo de la falda. Mírame, por eso te lo pido, que me mires. A los ojos. Al centro del huracán de mis pupilas, porque ahora esa mirada, la mía, es la que hace temblar al Infierno. Mírame.
   (Suena el eco sordo de un disparo)
   Sólo tengo lo necesario esta madrugada de los falsos poetas porque ya llegué al final del camino honesto. Sólo tengo la deslealtad de los antiguos amores porque de ahí brota la pureza del poema desnudo. Sólo tengo un abrazo infinito que te ampare de este perpetuo invierno, porque hice todo lo que tenía que hacer.
   (porque hice todo lo que tenía que hacer)
   sólo tengo el recuerdo de la existencia del principito como la mayor mentira de mi infancia. Y sólo tengo la sensación, como dijo Peter Pan, de que sólo los desamparados son dueños de la poesía más pura, que es aquella que brota del dolor. Y, también, de que los adultos son niños eternos.  Somos niños alucinados expuestos a fiebres perversas. Somos Los suicidas entran en la muerte con las manos amputadas por el peso de los candiles.
   (los suicidas son obligados a arrastrar decenas de cencerros atados a sus botas, de ahí que los médicos practiquen sangrías a los melancólicos que acarician sogas cuando cae la noche)
   Somos las interferencias del televisor. Somos los caballos de la locura que no has de temer. Y como cada noche, las cabezas de los poetas mexicanos susurraban un veneno distinto a la muchacha, la muchacha que había sido niña asustada, sola en una caverna de sombras donde consiguió vencer al miedo. Sola, como siempre. Como esos niños alucinados expuestos a fiebres perversas de veteranos del Vietnam.
  

   Y ahora es cuando llega ese preciso momento en que te toca elegir ficha y descubrir a la poeta y lo que se esconde detrás de su verbo, mientras recuerdo las palabras de aquella que decía que la poesía no es otra cosa que "eyacular el poema perfecto que derrumbe y destroce al paraíso oscuro de la pérdida".
Y ahí lo dejo. Como frase elegida para este renacimiento extraño, pero renacimiento a fin de cuentas, mientras Nick Cave lo da todo en los cascos con su blues triste, pero certero. Triste y necesario.

   Y si tienen la suerte de haber llegado hasta este libro disfruten del momento, porque nunca se sabe, Y gracias a las cinco poetas (seis si incluimos a la de la cita, no menos importante en este preciso instante etílico y creativo y solitario y de tormenta nocturna en mi cerebro...) por su verbo caliente, aunque doloroso en ciertos momentos, ya que la poesía no es otra cosa que dolor. Y sinceridad. Esa que no gusta.

Gracias a esas poetas, porque la hipocresía social, gracias a ellas, aún no ha conseguido dejarme ciego.



José Manuel Vara
16 de Marzo del 2016 en un precioso y necesario día de lluvia